PREDICA A CRISTO

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PREDICA A CRISTO
(Hechos 28:16-31)
 Introducción: La tarea primordial de la iglesia es predicar a Cristo. Si fallamos en esto, quizás podamos hacer crecer iglesias diciéndole a la gente cosas que a ellos les gusta oir. De ser así, un día para nuestra gran decepción recibiremos la desaprobación divina porque no conocimos a Cristo según se nos enseña en la Biblia. Por eso hoy quiero enfatizar el mandato de: PREDICA A CRISTO. Y quiero compartirles tres pensamientos acerca de cómo podemos llevar a cabo dicho mandato:

Primero: Procuremos compartir nuestra fe partiendo de temas que a las personas les interesan o que nos son comunes. En los versos 16-22 vemos que Pablo hace eso. Los judíos lo acusaron de ser el principal promotor de lo que ellos llamaban una “secta” refiriéndose al evangelio de Cristo, al cual Pablo había dedicado su vida con toda pasión.  En este pasaje él llega a Roma como prisionero, porque ante la eventual posibilidad de morir a mano de los judíos él apeló a César. Aunque recibe un trato especial por parte del prefecto militar, ya que le permite vivir en una casa alquilada, su condición es la de un prisionero con un soldado de la guardia pretoriana que lo vigilaba las veinticuatro horas del día. Sin embargo, en esta condición Pablo ve una oportunidad preciosa para dirigirse a los principales de los judíos que habitan en la capital del imperio, usando un tema que tienen en común y es LA ESPERANZA DE ISRAEL (V. 20B). Es la esperanza en la manifestación de un Mesías que restauraria el reino a Israel, el cual los libraría de su enemigos opresores. Traería salvación a toda la nación. De hecho, Pablo estaba prisionero porque creía que la promesa del Mesías, la esperanza de Israel (Hech. 13:32; 28:20) se había cumplido en Jesús de Nazaret, resucitado de entre los muertos. Pablo fundaba su esperanza en Uno ya venido, mientras que ellos esperaban un cumplimiento todavía futuro. La verdadera motivación de Pablo al convocarlos después de tres días, fue realmente hablarles de Jesús, el Mesías. Por el mismo motivo nosotros también debemos entablar conversación con las personas que no conocen a Cristo a fin de compartirles nuestra fe partiendo de temas comunes.

Segundo: Usemos adecuadamente las Sagradas Escrituras al presentar el evangelio. Vv. 23-29. Esto si representa un desafío a cada uno de nosotros porque debemos saber usar las Escrituras cuando hablamos de Cristo. Tristemente, un denominador común del cristianismo hoy día es el analfabetismo escritural, especialmente en el tema de predicar a Cristo. Hoy día en la mayoría de los púlpitos lo que presentan a la gente son temas motivacionales, enfocados fuertemente en las capacidades y cualidades humanas para sobresalir en la vida. Al examinar lo que Pablo les habla a los judíos en Roma vemos que lo hace desde las Escrituras. Quiero resaltar esto: 1. Les explicaba fielmente sobre el reino de Dios, y procurando persuadirlos acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas, V. 23b. Es lo mismo que Jesús hizo con los dos discípulos desertores que iban camino a Emaús en Lucas 24:27 dice: “y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” Vemos esto mismo en la narración del rico y Lázaro en Lucas 16:27-31. En dicho pasaje el rico está suplicando al padre Abraham que envíe a alguien de los que ya se encuentran en tormento a testificarles a sus cinco hermanos para que no vengan a este horrible lugar. Y la respuesta fue: “A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos” Las Escrituras son un fiel testimonio acerca de Cristo, Él es central en toda la Biblia y nosotros debemos procurar hablar de Cristo desde las Escrituras, no desde nuestras experiencias, ni siquiera enfatizando una equis iglesia o denominación. 2. Pablo les aplicó un pasaje escrito en el libro de Isaías, el cual muestra que los judíos no responderían al evangelio. (Hechos 28:27). Aunque el evangelio de Cristo trae sanidad de la mortal enfermedad del pecado con el que nacemos, los judío lo rechazaron. Gracias a Dios porque esta salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles y se resalta la aceptación del evangelio de Cristo por parte de ellos. Así es como nosotros tenemos entrada a esta gracia y ahora estamos llamados a predicar a Cristo a otros pero usando adecuadamente la Biblia.

Finalmente, Presentemos el evangelio resueltamente y sin temor. Vv. 30-31. Durante su estadía de dos años en la prisión, escribió las llamadas “epístolas de la prisión”. Efesios, Colosenses, Filemón y Filipenses. Pero lo que más quiero resaltar en esto es la actitud del predicador. De Pablo se dice: “…y recibia a todos los que iban a verlo, predicando el reino de Dios, y enseñando todo lo concerniente al Señor Jesucristo”. Este era el motivo de sus cadenas (Hech. 28:20) y aun desde la prisión continuó con esa tarea con denuedo. El tema del denuedo es prominente en el libro de Hechos (2:29; 4:13, 29, 31) Denuedo es el valor para hablar abierta y francamente de nuestro Salvador, el Señor Jesucristo.

Conclusión: El propósito de Dios con esta última parte del capítulo 28:16-31 y el libro de Hechos en general, es mostrar al “apóstol de los gentiles” como modelo de lo que debe ser la iglesia y cada uno de los que formamos parte de ella. No hay nada que pueda estorbar la marcha del evangelio; ni el sanedrín, ni la sinagoga, ni las disensiones o el fanatismo [dentro y fuera de la iglesia], ni las prisiones, ni las intrigas. Dios quiere que en todas las épocas el evangelio se expanda de manera progresiva, gozosa y triunfante, con el poder del Espíritu Santo, transformando vidas y comunidades locales. Este libro no tiene fin, de alguna manera, el Espíritu Santo lo ha dejado abierto y nuestras vidas siguen escribiéndolo. Ahora nos toca a nosotros alcanzar a nuestra generación con el glorioso evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Principios

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Introducción: La actitud de los discípulos después de la muerte y sepultura de Jesús, incluso durante el día de su resurrección era de impotencia, frustración, confusión y temor.

 

  • Juan 21:2-3 Narra de siete discípulos que están decidiendo regresar a su antigua profesión: La pesca. “Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a los discípulos junto al mar de Tiberias, y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos.

Simón Pedro les dijo*: Me voy a pescar. Ellos le dijeron*: Nosotros también vamos contigo. Fueron y entraron en la barca, y aquella noche no pescaron nada.”

  • Lucas 24:13-24, cuenta de dos discípulos que se separaron del grupo y van de vuelta a su pueblo, aparentemente para reintegrarse a sus labores normales, es más, con una triste historia.
  • Parece que en realidad no estaban pensando en continuar la labor de su maestro y Señor.

Sin embargo, el libro de Hechos es una recopilación de toda la información disponible respecto a los inicios de la propagación del cristianismo. Hechos es la continuación de la obra iniciada por Cristo en los evangelios y un testimonio público de que los apóstoles continuaron con lo establecido por el Señor. Es un testimonio de la inauguración de la Iglesia, profetizada por Cristo.

 

Los primeros once versos del capítulo uno, pueden ser vistos como una transición, un puente entre el final del ministerio terrenal de Cristo y el principio del ministerio del Espíritu Santo en la iglesia. ¿Qué cambio la mentalidad y la actitud de los apóstoles? Estos once versos tienen la respuesta:

I. Creamos firmemente en la resurrección de Cristo y en sus beneficios (V. 3)

  1. La resurrección de Cristo confirmo lo que él dijo ser – El Hijo de Dios. (Rom. 1:4). Además, confirmo su palabra de que él resucitaría.
  2. La resurrección de Cristo introdujo el concepto de la resurrección de entre los muertos de todos los seres humanos. Unos para vida eterna y otros para muerte eterna (Juan 5:28-29; Pero en la resurrección de Cristo la esperanza de los creyentes de ser vivificados sea hace inevitable. (1 Cor. 15:21-22).
  3. La resurrección de Cristo les dio sentido a pasajes como Juan 11:25-26 cf. 1 Cor. 15:17-18.
  4. La resurrección de Cristo da validez a la predicación, a la fe y al perdón de los pecados 1 Cor. 15:14-15ª; 17. No somos falsos testigos, ni tenemos una fe ingenua; ni cargamos con la condenación del pecado.
II. Comprendamos el significado del reino de Dios. (Vv. 3c, 6, 8)
  1. El reino de Dios tiene un aspecto presente. Se habla del ya del reino. En la actualidad la iglesia de Cristo es la expresión visible del reino de Dios y la predicación es la estrategia para su extensión. (Hech. 8:12; 14:22; 19:8; 20:25)
  2. El reino de Dios es universal, no nacional
  3. El reino de Dios tiene un aspecto escatológico, o sea futuro. Cristo en su segunda venida instaurara el reino de Dios en la tierra.
  4. La importancia de esto es que nos hace entender que la misión no termina con nosotros, sino que transiciona y se perpetua a través de nosotros (2 Tim. 2:2; 4:1-2). Además, no es para gente selecta.
III. Dependamos del poder del Espíritu Santo para testificar. (Vv. 4-5, 8) El E.S. es el agente divino que imparte el poder para testificar.
  1. Jesús les ordenó esperar en Jerusalén la promesa del Padre: Ser bautizados con el Espíritu Santo. Es la obra por medio de la cual el E.S. introduce y coloca al creyente regenerado dentro del cuerpo de Cristo, la iglesia.
  2. El Espíritu Santo es el agente capacitador, no se puede hacer nada para Dios ni ir hacia adelante sin Él. (Ver Hech. 2:4 ,14; cf. 11:15-16; 4:8;31)
  3. Entendamos que nosotros únicamente somos instrumentos y en ese sentido procuremos ser instrumentos para honra (2 Tim. 2:21)
  4. Nuestra meta: Ser testigos de Cristo a todo el mundo, en nuestro caso alcanzando a todo San Cristóbal y Mixco.
IV. Apropiemos con plena convicción la promesa de que Jesús volverá pronto. (Vv. 9-11)
  1. La ascensión de Cristo es un hecho histórico (v. 9-10)
  2. Jesús les había hablado de su regreso al Padre celestial, pero también de su regreso a los suyos en este mundo (Jn. 14:2-3)
  3. Dos ángeles reafirmaron la promesa de que Jesús volvería tal como lo vieron ir (v. 10c-11)
  4. La importancia de esto es que la da un sentido de urgencia a la misión que tenemos que cumplir.

Conclusión: Esto mismos principios que guiaron la vida de los discípulos en aquel entonces, deben ser la fuerza que empuja nuestras vidas e iglesia a hacer los mismo.